Etiopía. La cuna de la humanidad. 3. De Bahir Dar a Lalibela

Día 6. Bahir Dar. El lago Tana.

La noche del día 5 la hacemos ya en Bahir Dar así que salimos pronto a la mañana a hacer nuestra ruta por el lago.

El lago Tana es el lago más grande de Etiopía. Treinta y siete islas, en 20 de las cuales hay monasterios coptos y una península, la península de Zege, donde encontramos monasterios entre cafetales con historias increíbles de arcas, de alianzas y de Noé. El lago está desde 2015 catalogado como reserva de la biosfera por la Unesco.

La historia de las iglesias y monasterios del lago Tana, es interesante. En la isla de Daga se encuentran las tumbas de algunos emperadores etíopes, como Zara Yaqob, Za Dengel, Dawit I y Fasilides, uno de los grandes conquistadores etíopes. En cuyo recinto palaciego en Gondar, se celebra el famoso Timkat. La isla Daga es un cono volcánico, se considera sagrada y su punto más significativo es el monasterio Daga Stifanos donde no está permitida la entra de hembras (ni mujeres ni animales de granja)

Se dice, también, que en la isla de Qirqos, la más lejana, a unas 2h y media, durante 800 años guardaron el Arca de la Alianza (la que trajo Menelik) para después llevársela a Axum.

También dicen que en este lago fue donde quedó Noé tras el diluvio.

Durante la más o menos hora de trayecto por el lago vemos algunos de sus inquilinos…

Los hipopótamos primero. En familias, que salen cada poco minutos a respirar, vemos sus orejas y sus ojos, a veces la cabeza entera. Caballos de mar los llama P. Páez en su « historia de Etiopía »

No muy lejos de los hipopótamos nos cruzamos con un pescador en un tankwa , las canoas de papiro que se usan desde el siglo IX a.C. Lo vemos vestido con una especie de bolsa, tirar la red una y otra vez haciendo equilibrios en la inestable canoa que hace aguas por todas partes. Pero las apariencias engañan. Al final de la jornada, el pescador dejará su tankwa secarse al sol. Así logran conservarlos, según el guía, entre uno y dos meses, aunque, sinceramente, no parece que les vaya a durar más de una semana… Construir uno nuevo, con las raíces de papiro que crecen a lo largo de la orilla, les lleva solo unas horas..

Plantas de Papiro a orillas del lago

Desembarcamos en la península Zege y, escondida entre los cafetales, nos encontramos una iglesia de adobe. Redonda. tres círculos concéntrico. No hay nadie. La iglesia Ura Kidane Mihret, una de las más bonitas del lago Tana. Todas las iglesias etíopes son iguales. Redondas con tres círculos concéntricos. Los tres círculos simbolizan la Santa Trinidad. En la ico-nografía etíope, la Trinidad siempre aparece representada por tres ancianos idénticos.

Como en todas las iglesias ortodoxas que hemos visto hasta ahora, está totalmente pintada.  Los murales fueron pintados sobre telas de algodón que, después, se pegaron a las paredes de barro y paja del templo. Grandes cortinas ocultan la parte sagrada y el Tabot. Esta tiene el tejado reformado, normalmente es de de paja o Teff.

Fundada en el siglo XIV por el santo Betre Mariyam, la estructura circular actual data del siglo XVI. Las paredes interiores exhiben numerosos murales pintados entre los siglos XVIII y XIX. La tradición oral cuenta que el monje que trajo el Tabôt de Jerusalén hasta esta iglesia lo hizo con la ayuda del arcángel Urael..

Las pinturas presentan escenas de la biblia, de la virgen y de Jesucristo, siempre. De buenos y malos (con solo un ojo) historias de los Santos que trajeron hasta la iglesia las réplicas del arca. Los mitos y las leyendas de cada uno dibujadas perfectamente a modo de relato histórico para los aldeanos que no sabían leer.

Seguimos de excursión por la península Zege, hacemos parada en varias casas locales, no ofrecen café, y un gran almuerzo a base de injera.

La iglesia Aswa Mariam está a unos 20 minutos caminando de Ura Kidane Mihret y es prácticamente igual, redonda y de adobe. Esta sin embargo tiene el techo de paja. La iglesia posee uno de los cuatro iconos que, según la tradición, pertenecieron a San Lucas y que exhiben una vez al año, el décimo día del mes Meskerem (20 o 21 de septiembre en nuestro calendario). Vamos que no lo ví.

Círculo exterior

En todas las iglesias hay que descalzarse y las mujeres cubrirse el pelo. Había oído historias sobre las pulgas de las alfombras, yo fui siempre con calcetines, pero no las vi, y tampoco me picaron. Así que no sé qué hay de cierto sobre ese tema.

La vuelta al embarcadero está llena de pequeños puestos para los turistas que hace años que no llegan, con cientos de recuerdos, cruces, misales, cuadritos, pinturas, pañuelos, y hasta café, que están dispuestos a venderte a muy buen precio tras regatear un poco. Los locales siguen recogiendo café, dos o tres familias grandes, todos se conocen, nos dicen que es la temporada de recogida, a mano, sin herramientas sin guantes, cargando los sacos de más de 50kg en la espalda…El cefe es la bebida local por excelencia, también una fuente de recursos importante. Y por lo que vemos en las calles y casas, un arte que pasa de madres a hijas ya que los hombres ni lo tuestan ni lo preparan…

Hacemos el viaje de vuelta, hubiera estado bien bajar a más islas pero normalmente los tiempos te impiden poderlo visitar todo. Las islas más lejanas están a tres-cuatro horas de viaje, en cualquier caso tampoco nos iban a dejar ver el arca de la Alianza. Además, nos tenemos que marchar esta noche a Addis Abeba ya que finalmente el viaje a Lalibela se hace en avión por seguridad.

Addis Abeba deslumbra por la noche

Dia. 7. Lalibela

Madrugamos un día más, en Addis Abeba, para otro vuelo, esta vez a Lalibela, la joya del viaje. Se encuentra en la región Amhara. Esta vez el vuelo es tranquilo, no hay peregrinos, las fiestas se han acabado así que todo es más sencillo.

En un vuelo de escasos 40min llegamos a Lalibela, nos recoge un conductor rastafari (podéis leer el origen etíope de esta religión en la segunda entrada sobre Etiopía) que nos lleva por una carretera bastante irregular hasta, el que es, uno de los pueblos más famosos de Etiopía y que sin embargo no deja de ser un pueblo de cabras. La tradición dice que la fundó el rey Gebre Meskel Lalibela en el siglo XII, aunque la arqueología indica que el asentamiento humano es anterior.

La leyenda cuenta que, tras la conquista de Jerusalén en 1187, un ángel le mostró en sueños al rey Lalibela el lugar donde había nacido, pidiéndole que construyese allí una réplica de la ciudad santa.

La importancia de Lalibela como Nueva Jerusalén se refuerza con los muchos topónimos de la zona que fueron rebautizados como el arroyo que atraviesa el pueblo que se llama Yordanos (río Jordán), también tienen un Monte de los Olivos y un Gólgota.

Lalibela es conocida por sus iglesias monolíticas talladas en la roca que datan de los siglos XII y XIII, impresionante el enorme Bete Medhane Alem y Bete Giyorgis, la 8ª maravilla del mundo, que tiene forma de cruz. Las iglesias están conectadas por túneles y trincheras, y algunas tienen bajorrelieves tallados y frescos de color en su interior.

Pasadizos y túneles conectan las iglesias
Pasarelas imposibles


Guardándolas siempre un sacerdote. En alguna no dejan entrar a las mujeres. Por lo que sea que diga sus sagradas escrituras.

Las iglesias se visitan en dos tandas aunque se pueden hacer las visitas en el mismo día. Se encuentran divididas en dos grupos, noroeste y sudeste, separados por el río Jordán (otro, pero por lo que sea aquí les gusta duplicar los nombres sagrados)

Las iglesias pertenecientes al grupo noroeste siguen una alineación, a la que algunos estudiosos atribuyen un significado teológico relacionado con la encarnación y la redención. Lo primero estaría representado en la iglesia de Bete Maryam (iglesia de María), que engendró al Salvador en su vientre haciendo posible el milagro de la encarnación.

Bete Emmanuel

La última iglesia de este complejo es Bete Libanos, construida en el interior de una cueva

Lo segundo correspondería a las iglesias de Bete Meskel, Bete Golgotha y Selassie, que simbolizan la pasión y muerte de Jesús, y a la iglesia de Bete Medhani Alem (iglesia del Salvador del Mundo). Una de las más grandes, con 12 metros de altura y 72 columnas, su construcción se inspiró en la iglesia de Santa María de Sión en Axum.

Entrada al complejo por Bete Gabriel Rafael
Peristilo de Medhane Alem

Separada de los dos grupos, se encuentra la iglesia de Bete Giyorgis, la más impresionante y emblemática de todas. Esta y las del grupo noroeste se construyeron excavadas por debajo del nivel del suelo, rodeadas de zanjas, fosos y pasadizos, completamente separadas o con una cara adosada a la roca.

Peregrinos al amanecer rezando arriba de la iglesia de San Jorge

Imprescindible ir al atardecer a la iglesia de San Jorge (Bete Giyorgis) Cierran hacia las 17:30-18h así que es perfecto. En teoría se debe poder visitar las iglesias de madrugada porque hay gente rezando con velas pero es difícil colocar está visita extra al guía, a nosotros no nos quiso llevar antes de amanecer, porque era trabajo extra para el chofer. En cualquier caso, como hubo intercambio de disparos en el pueblo entre los militares y las milicias esa misma noche, pues llegamos a la iglesia una vez acabado el toque de queda. Es decir hacia las 8.

Bete Giyorgis entrada de las mujeres
Mujeres por la entrada lateral de Bete Giyorgis
Bete Giyorgis desde arriba
Espectacular iglesia de Bete Giyorgis

A unos 40 kilómetros de Lalibela se encuentra la iglesia de Yemrehane Krestos, construida en el interior de una cueva en el siglo XI. Esta iglesia es brutal, con un aire a la catedral de Florencia (ya sé que no tiene nada que ver) alternando franjas de enlucido blanco con la madera oscura.

Detrás del templo, en lo más hondo de la cueva, se pueden ver restos de los miles de cadáveres de peregrinos que escogieron este lugar como el de su eterno descanso.

Yemrehana Krestos: puerta y ventana Fuente: Wikipedia

El acceso a la montaña está imposible debido a la inseguridad en las carreteras por los continuos enfrentamientos entre la milicia y los militares. Eso dice el guía. Otra vez será 💔



Deja un comentario