Entramos en la provincia de Fars, dirección Shiraz. A unos 100 km hacia el noreste de la actual ciudad de Shiraz y a unos 87 km al noreste de la que fue posterior capital aqueménida está Persepolis…
La primera parada la hacemos en Pasargada la primera capital del Imperio aqueménida bajo Ciro el Grande (559-530 a.C.). Pasargada, probablemente, fue la capital de las ceremonias religiosas del Imperio o segundo centro administrativo.
Actualmente es un yacimiento arqueológico, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2004.
De la ciudad, solo quedan unos pocos restos, el mejor conservado es la tumba de Ciro el Grande, muy cerca, se encuentran los restos de un palacio, un templo de fuego, una torre de piedra y un jardín persa. El recorrido se puede hacer a pie, no habrá más de 15-20min de la tumba al palacio, se puede hacer en trenecito (tipo los que hay en el valle de los reyes en Egipto, que no funcionaba cuando fuimos porque no había turistas) Cuando te vas acercando al complejo, ya de lejos, la tumba de Ciro es lo primero que se ve.
Pero, ¿quién era Ciro el grande?

Era hijo de Cambises, príncipe de Anshan y de la princesa meda Mandane, hija del rey de los medos Astiages. Ciro unifica su imperio con los Medas, conquista el imperio Elemita, Anatolia, Babilonia, Mesopotamia, Siria…muere en el 530 a.C y sus sucesores: Cambises II, Dario I y Jerjes I seguirán con la expansión de su imperio.
Cambises II fue Rey de Babilonia. En su intento de conquista de Egipto, perdió un ejército de 50.000 hombres en el desierto del Sáhara. (Fantástica novela la del Enigma de Cambises, por cierto ) A pesar de todo, Cambises II se convirtió en el primer rey persa en gobernar el antiguo Egipto. En 2006 se encontraron, en Pasargada, restos que podrían hacer creer que una de las construcciones de la ciudad, cerca de la fortaleza de Toll-e Takht, era la tumba de Cambises II (conocido como la Prisión de Salomón) pero no está nada claro…
Dario I (550 – 485 a.C.). Pertenecía a la guardia real del emperador Cambises II, cuando éste murió en el 522 a.C. se hizo con el poder tras un golpe de estado. Suya fue la famosa derrota contra los griegos en la batalla de Maratón. Cuando muere 4 años más tarde de esta derrota (486 a.C) su hijo, Jerjes (Hijo de Darío I y Atosa, hija de Ciro II el Grande) hereda un gran imperio y se hace famoso por: 1) derrotar al ejército griego de Leónidas, que pretendía defender el desfiladero de las Termópilas, 2) arrasar la Acrópolis ateniense 3) sufrir una gran derrota en la batalla de Salamina con la que comenzó la caída del imperio.
La tumba se divide en dos secciones: una parte inferior y otra superior. La inferior se ubica bajo una especie de plataforma escalonada, como los zigurats (torres-templos escalonados construidos en honor del dios del cielo y el sol) de las ciudades asirio-babilónicas. En cuanto a la mitad superior de la tumba, puede a su vez subdividirse en otras dos secciones: el propio compartimento de la tumba y una cámara ubicada sobre el anterior cuya función exacta se ignora a día de hoy.



Nasqh-e Rajab
A menos de 3km de la famosa necrópolis de Naqsh-e Rustam, hay algo que ver: tres enormes rocas escondidas con unos bajorrelieves sasánidas. Nos costó poder ver estos bajorrelieves, según el guía, no eran relevantes y no había tiempo. Tras una pequeña discusión, conseguimos desviarnos estos 2,5 km que lo separan de Naqsh-e Rustam y tardamos solo 10min en verlo. Hay que verlo si o si y hay que discutir con los guías…también 🤣
Desde la carretera, se ve toda una verja y una garita de obra: la taquilla, de ahí, al lugar, hay menos de treinta metros. La entra es también irrisoria: 1-2 € Así que no hay ningún tipo de excusa para no verlo.
Cuando llegas enfrente, puedes ver los cuatro bajorrelieves pertenecientes al inicio de la época sasánida, del s. III d.C







De vuelta a la carretera hacemos los 3km que nos separan del parking de Naqsh- Rustam. La necrópolis. Llegamos antes del atardecer hacia las 15h (ojo porque cerraban a las 16:30) a pesar de que hay más gente que en otros lugares, no se ve ningún turista europeo ni americano.
Desde el parking se ve el risco vertical con las tumbas. Aquí se dan cita los reinos elemitas, aqueménidas y sasánidas. El periodo de construcción va desde los 2500 años a.C hasta los 468 d.C
Es una maravilla que recuerda a Petra y sus tumbas.
Naqsh-e Rustam es un lugar que ya fue empleado antes de la llegada de los aqueménidas, como evidencian un relieve pre-aqueménida (posiblemente elamita) y un gran número de viejas tumbas. Aunque el relieve elamita se encuentre bajo otro relieve sasánida, todavía puede distinguirse sobre el extremo derecho posterior el retrato de un hombre, con un sombrero cuya punta señala hacia delante.
Según algunas fuentes, esta figura se habría asociado con Shahnameh, el héroe mítico de las escrituras de “el libro de los reyes” (Epopeya nacional de Irán escrita entre los siglos X-XI) llamado Rustam, de ahí el nombre de este lugar.


Las tumbas de Naqsh-e Rustam, son cámaras funerarias en forma de cruz, talladas en la pared del risco y que pertenecieron a la familia real aqueménida. La construcción de tumbas por encima del nivel del suelo, estaba de acuerdo con la creencia de los zoroastrianos de enterrar sus muertos de modo que se evite que queden contaminados por el agua y el suelo. Cada tumba contenía un sarcófago. Sin embargo, se duda sobre si los cuerpos fueron colocados directamente en estos sarcófagos o si antes fueron expuestos en ‘una torre de silencio’.
Se cree que todas las tumbas fueron saqueadas y profanadas tras la invasión de Alejandro Magno en el siglo IV a.C.
Todas las tumbas son iguales, con figuras del rey investidas por el dios Ahura Mazda, sobre una zona con filas de figuras más pequeñas de soldados y oficiales.

Una de las tumbas pertenece a Darío I, tercer rey del Imperio Aqueménida, según aparece escrito sobre la identificación trilingüe en el exterior del sepulcro. Encima de la fachada en cruz de la tumba de Darío se ubica un panel con un relieve. El relieve representa a Darío, con las manos levantadas, de pie sobre un pedestal con tres escalones, delante de un altar, recibiendo la protección divina, como refleja el disco alado de Ahuramazda (el dios de la fe Zoroástrica), flotando sobre su cabeza. Los portadores tallados debajo llevando el trono representan las 28 naciones bajo el Imperio.









Bueno pues resulta que las tres tumbas son iguales, así que no sé cuál es cuál, bueno creo que están bien identificadas porque cada una tiene algún pequeño detalle que las diferencia 🤣 pero bueno, que exceptuando la de Darío, el resto tampoco están claramente identificadas. Vamos, imaginación al poder.

Después de la caída del Imperio Aqueménida, no se construyeron más tumbas en Naqsh-e Rustam. Los sasánidas tallaron bajorrelieves sobre las paredes de la roca. Los temas fueron variados y fueron tallados entre los siglos III y IV d.C..
Uno de los relieves más famosos es el de la victoria de Shepur I sobre los emperadores romanos Gordiano III, Valeriano y Felipe el árabe, actualmente restaurándose.

Otros, incluyen la investidura de Ardashir I (el primer relieve tallado en el lugar) y el relieve ecuestre de Hormizd II (el último en ser tallado).




El cubo de zoroastro
Justo al entrar a mano izquierda frente a las tumbas se encuentra una construcción extraña. Un cubo. El Cubo de Zoroastro, o “Ka’be-ye Zartosht” .
Un monumento rectangular de 13m de alto construido sobre una base escalonada triple. El “cubo” cuenta con una escalera de unos treinta peldaños que conduce a la única entrada al edificio. La estructura ha sido datada en la época del Imperio Aqueménida (553 a.C/330 a.C.). En Pasargada hay un edificio casi idéntico, el templo aqueménida conocido popularmente como la “prisión de Salomón” (que dicen que puede ser la tumba de Cambises II)



A 5km de Naqsh-e Rostam nos encontramos con la joya del viaje: Persepolis, la visita no la hacemos en el mismo día ya que no hay tiempo suficiente. Se necesita al menos una mañana (unas 3-4h) para poder hacer una visita tranquila por las ruinas.
Persepolis
Por dónde empezar. El yacimiento abre de 7-19h así que creo que hay que aprovechar para ir al amanecer y al atardecer. Es decir, ¿que tienes tiempo? pues dos veces. 🤣
Persepolis fue una ciudad palaciega cuya construcción fue iniciada por Darío I en 518 a.C y ampliada por sus sucesores Jerjes y Artajerjes I. La ciudad se halla a 4km de la ciudad de Istakhr, la antigua capital persa.
En 1979 fue incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad.Adjunto un mapa:

1 Apadana
2 Tesoro
3 Palacio de Dario
4 Puerta de Jerjes
5 escalera
6 palacio de Jerjes
7 Harem
8 Hall de las cien columnas
9 Hall de 32 columnas
10 Tumba de Artaxerxes III
11 Puerta Inacabada
Pasada la entrada, de frente nos encontramos la Escalera monumental (5), una doble escalinata, que sube a la plataforma donde se encuentra la ciudad. Las escaleras como ocurre en otros palacios/fuertes tienen un mínimo desnivel entre cada escalón, lo que permitía subir a caballo.

La Puerta de todas las Naciones o Puerta de Jerjes, (4) es lo primero que ves al subir la escalinata de acceso. Es uno de los símbolos de Persépolis, bajo esta maravilla erigida hace milenios desfilaron reyes y grandes personajes históricos pertenecientes a reinos ya extinguidos.
La construcción de la Puerta de todas las Naciones fue ordenada por Jerjes I (486-465 a. C.). La construcción tenía tres puertas que servían para distribuir a los invitados, girando a la derecha salían hacia la Apadana y siguiendo recto se dirigían al salón del trono de Jerjes. La construcción presenta dos toros delante (les falta la cabeza) y dos increíbles “lammasu” una divinidad protectora, que posee cuerpo de toro o león, alas de águila y cabeza de hombre, en la puerta del fondo.






En la puerta se pueden ver “grafitis” hay hasta la firma de Henry Stanley antes de partir para Tanganyika a buscar al Dr. livingston. En fin…

Si seguimos recto por la puerta de la naciones nos encontramos con la “vía procesional” y la “puerta inacabada” (11) y a mano derecha el Palacio de las “cien columnas” o Palacio del trono (8) y el palacio de las 32 columnas (9)





Son dos prótomes (representaciones en alto relieve) de grifos. Los Grifos son seres mitológicos que en el arte aqueménida son utilizados frecuentemente como símbolos del mal y del caos.
Si en vez de ir recto, vamos a mano derecha nos encontramos con otra pequeña escalera que da a otra plataforma donde está la Apadana (1) (sala de audiencias de los grandes reyes persas) Aunque hoy apenas quedan 14 columnas en pie, en tiempos de los aqueménidas había 72 columnas de más de 20 metros de altura en un salón de enormes dimensiones que podía albergar hasta 10 mil personas. Una de las joyas de Persépolis.





Las escaleras que dan acceso a la Apadana, (no se puede entrar) presentan frisos con relieves increíbles. El ejército de “ 10 mil inmortales” de Jerjes, representantes de las 28 naciones dominadas por el imperio con sus ofrendas. En fin ES PEC TA CU LAR ❤️

















Además de la increíble Apadana, al sur de la misma está el palacio de Dario (3) conocido como Taçara, «palacio de invierno». Está en muy buen estado de conservación, solo las partes de madera han desaparecido.





El palacio de Jerjes al contrario que el de Darío, está totalmente en ruinas.
El salón del trono, al lado del palacio principal, consta de 8 puertas de piedra decoradas con relieves en honor a los reyes de la dinastía.





El «harén» es el nombre de varios edificios en la parte sureste de la terraza de Persépolis, ocupados ahora como museo. Sé paga aparte.
Un poco alejadas están las dos tumbas que faltan. Merece la pena subir, la más alejada no está a más de diez/ quince minutos de la otra.

La parte inferior contiene la entrada a la propia tumba.

Estamos doscientos años después que Darío comenzara la construcción de Persepolis. Alejandro Magno lleva más de un mes esperando en el estrecho paso que son las Puertas de Susa para entrar en la capital. En su segundo intento y con la ayuda de un pastor de la zona que le muestra un paso alternativo, sorprende al Contingente persa enviado para frenarles y llega hasta Persepolis…
Persepolis fue arrasada por Alejandro Magno, en el 330a.C dicen que durante la celebración por su conquista (ebrio de vino) 🍷y en venganza por la destrucción por Jerjes I de la acrópolis en 480 a.C., donde pegaron fuego a sus muros y destruyeron el antiguo Templo de Atenea…
Alejandro parece ser que se arrepintió al día siguiente.
Cuando Alejandro incendió Persépolis, el techo del Apadana se derrumbó hacia el este, protegiendo los relieves de esta parte del desgaste durante casi 2100 años, sus ruinas permanecieron ocultas bajo los escombros, hasta que en el siglo XIX, británicos, rusos y franceses comenzaron a llegar con sus expediciones.
En 1933 las ruinas de Persepolis fueron excavadas por arqueólogos del Oriental Institute de la universidad de Chicago. Los arqueólogos encontraron 30.000 tablillas de arcilla que han servido para documentar la economía y la sociedad de los miembros de la corte aqueménida. Desenterraron, además de la sala de audiencias, tres sepulcros ornamentados, las escaleras de la Sala del Consejo y el Harén de Jerjes.


Durante la excavación de la apadana se encontró un cofre con el documento de fundación de la ciudad, grabado sobre láminas de oro y plata, con palabras de Darío el Grande.
«Darío el Grande Rey, el Rey de los Reyes, el Rey de los Países, el hijo de Histaspes, el Aqueménida. El Rey Darío dice: este es el único reino que yo poseo, desde el país de los Saka, que están a este lado de Sogdiana, hasta Kush: desde la India hasta Sardes. Esto es lo que ahura Mazda me ha concedido, él, que es el más grande entre los dioses. Ahura Mazda me proteja junto a mi casa».
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